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    Dan último adiós a Alan

    Orizaba, Ver.- Una mujer, vecina de la Unidad Habitacional Ojo de Agua-Canacintra de la colonia Rafael Alvarado, enfundada en un vestido de color negro con flores azules, se despidió de manera emotiva del féretro con el cuerpo inerte de Alan Fernando en su interior.

    La vecina se acercó, con lágrimas en los ojos puso la mano derecha en el ataúd y la otra hacia el corazón y le expresó: “ay mijito chulo, ve con Dios, mi niño”. Besó la caja, se persignó y se retiró.

    Cuadros como éste se vivieron y sintieron la tarde de este miércoles cuando el cortejo fúnebre partió de la capilla del Inmaculado Corazón de María al panteón Juan de la Luz Enríquez.

    De esta manera, entre aplausos y sollozos, familiares, amigos y vecinos dieron el último adiós a Alan Fernando, quien fue asesinado por la pareja sentimental de su madre, el pasado lunes en una vivienda de la unidad habitacional Ojo de Agua-Canacintra de Orizaba.

    Fue en punto de las 11:00 horas que el sacerdote Antolín Bernardi Castelán, elevó sus oraciones por el eterno descanso del pequeño al pie del altar de la capilla del Inmaculado Corazón de María a escasos metros de donde el menor fuera atacado con un zapapico que le causó la muerte.

    Una vez concluida la eucaristía, entre aplausos y cantos, el ataúd fue llevado en una carroza blanca por las calles, donde el pequeño Alan caminó en innumerables ocasiones cuando se trasladaba a la zona centro de la ciudad para solicitar ayuda económica, pues existía el señalamiento de que era explotado y víctima de violencia.

    Fue más de un centenar de personas las que acompañaron el cuerpo del menor, con globos y flores en las manos pero también con la exigencia de justicia, lanzando consignas en las que pedían el inmediato esclarecimiento del infanticidio y se castigue con todo el peso de la ley a Luis Ángel, quien arrebató la vida del menor.

    Fueron decenas de niños, amigos y compañeros de juegos del menor, así como adultos quienes custodiaron el féretro blanco en su camino al campo santo municipal.

    En el panteón, amigos y familiares esperaban en el pasillo la carroza funeraria que llevaba a Alan a su última morada, en este punto, los familiares restringieron el acceso a los medios, mientras Alan fue acompañado por sus seres queridos, amigos y vecinos que lo vieron crecer durante 5 años que fueron los que vivió en la Unidad Habitacional.

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