Salario mínimo, semana de 40 horas y empleo digno, retos laborales: Alfredo Hernández

Orizaba, Ver.- La recuperación del poder adquisitivo del salario mínimo y los avances hacia una jornada laboral de 40 horas representan algunos de los principales logros de los últimos años; sin embargo, el siguiente reto será mejorar los salarios contractuales, reducir la informalidad y ampliar la seguridad social, consideró Alfredo Hernández Ávila, representante de los trabajadores.

Tras la presentación del Segundo Informe de Gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, Hernández Ávila destacó que el componente laboral constituye uno de los aspectos que mayor atención merece, al considerar que los indicadores presentados deben traducirse en mejores condiciones para quienes trabajan y sus familias.Señaló que durante años se sostuvo que los incrementos al salario mínimo generarían desempleo o una inflación descontrolada, escenario que, dijo, no se concretó y permitió avanzar en la recuperación de su poder adquisitivo.

No obstante, advirtió que el aumento al salario mínimo no debe ser el punto final de la política laboral.

“El siguiente paso debe ser mejorar los salarios contractuales, impulsar la productividad sin perjudicar al trabajador y ampliar la seguridad social”, sostuvo.El representante laboral consideró que uno de los principales desafíos sigue siendo la elevada informalidad, debido a que millones de personas trabajan sin prestaciones, seguridad social ni ingresos suficientes. “No podemos conformarnos con tener una tasa baja de desempleo si una parte importante de la población trabaja en la informalidad, sin prestaciones y con ingresos insuficientes. El reto es crear empleo de calidad”, enfatizó.

Respecto a la reducción de la jornada laboral, consideró positivo el avance hacia la semana de 40 horas, al señalar que representa un paso importante en el reconocimiento de los derechos de los trabajadores. Sin embargo, planteó que las reformas laborales deben acompañarse de medidas que permitan mantener la productividad sin trasladar los costos al trabajador.

Hernández Ávila también destacó que el Segundo Informe presentó cifras, porcentajes y comparaciones que permiten evaluar con mayor claridad los resultados del Gobierno Federal, aunque consideró necesario distinguir entre los avances correspondientes al último año, los resultados acumulados desde el inicio de la administración y aquellos que tienen como referencia años anteriores.A su juicio, los indicadores económicos y laborales adquieren verdadero valor cuando se reflejan en la vida cotidiana de las familias, desde una mayor capacidad para cubrir alimentación y transporte hasta mejores condiciones de vivienda, seguridad social y estabilidad laboral.Finalmente, señaló que los avances deben reconocerse sin perder la capacidad crítica para identificar los pendientes, particularmente en materia de informalidad, salarios, seguridad social y generación de empleos formales.

“La objetividad no consiste en negar todo ni en aplaudir todo, sino en analizar con seriedad”, puntualizó.

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