Orizaba, Ver.- Ante la incertidumbre generada por el anuncio de una manifestación nacional de transportistas y campesinos, misma que el gobierno federal desmintió asegurando que existen pláticas con los inconformes, la Iglesia católica en Orizaba consideró que la protesta sigue siendo una expresión justa y necesaria frente al clima de violencia que se vive en las carreteras del país.Helkyn Enríquez Báez, vocero de la Diócesis de Orizaba, afirmó que los transportistas enfrentan desde hace años una realidad marcada por asaltos, agresiones y pérdidas económicas que no han sido atendidas con la seriedad requerida. “Es una respuesta a la delincuencia y a los daños que han sufrido muchos transportistas y también particulares”, expresó. Añadió que en múltiples carreteras existen ‘focos rojos’ donde la delincuencia opera con total facilidad, atentando no solo contra la propiedad, sino contra la integridad de quienes circulan diariamente.El vocero insistió en que la situación ha llegado al nivel de un estado de emergencia, pues se han documentado asaltos masivos y ataques armados contra operadores, sin que las estrategias implementadas por las autoridades hayan logrado contener la violencia.“Esta movilización pretende no solamente visibilizar, sino también exigir que se tomen medidas necesarias. Las estrategias actuales no han sido suficientes; continúan los crímenes y los delitos. Es una exigencia justa”, sostuvo.Mientras el gobierno federal asegura que el paro nacional ha sido desactivado, representantes del gremio reiteraron hasta ayer que la protesta se mantiene en pie, alimentada por años de omisiones oficiales y una escalada delictiva que afecta a miles de familias dedicadas al transporte.

