Orizaba, Ver.- La visita del director general del ISSSTE, Martí Batres Guadarrama, volvió a evidenciar la distancia entre los reportes institucionales y las condiciones reales de la Clínica-Hospital del ISSSTE en Orizaba, pues aunque se informó una inversión de 925 mil 003 pesos destinada al mejoramiento de infraestructura, equipo médico y mantenimiento, usuarios y vecinos denunciaron que las carencias más elementales siguen sin resolverse.Durante el recorrido del funcionario federal, derechohabientes señalaron que, pese a que se reportaron más de 101 mil pesos para la rehabilitación del sistema de drenaje, el problema continúa sin solución y las fallas persisten y provocan afectaciones tanto al personal como a los pacientes que acuden diariamente a consultas y servicios, estas deficiencias se muestran en la falta de agua en los sanitarios, la ausencia de papel higiénico, baños descompuestos, goteras y áreas con evidente deterioro. “Se invierte, pero las carencias siguen ahí. Nos dicen que todo está funcionando, pero los problemas son los mismos de siempre”, expresó una usuaria durante la supervisión.En el acto oficial, Miriam Carrera Salazar, presidenta del Comité de La Clínica es Nuestra, presentó la rendición de cuentas correspondiente a la aplicación del recurso federal con el que se adquirió equipo médico, mobiliario e insumos, además de realizar diversas labores de mantenimiento.Mientras se detallaban los avances del programa, derechohabientes insistieron en que, más allá de la compra de equipo, las condiciones básicas del nosocomio continúan deterioradas y requieren atención inmediata a pesar de que Batres Guadarrama reiteró que el ISSSTE trabaja con un abasto superior al 90 por ciento en medicamentos, pero no profundizó en las denuncias sobre la infraestructura.El recorrido concluyó alrededor de las 3:30 de la tarde sin que se anunciara algún plan específico para atender estas deficiencias estructurales, por lo que para la mayoría de los usuarios, la visita confirmó que, pese a la inversión, la clínica sigue operando entre fallas de drenaje, problemas de agua y servicios sanitarios en condiciones precarias que afectan directamente la calidad de atención.

